Pulso
Despertar y aterrizar a la condición de huésped. Abrir los ojos y recordar que en la que me extiendo no es mi cama, que el cuarto del que salgo hasta el baño no es mi cuarto y que el sol que se cuela por cada rendija que encuentra, anuncia el tiempo de empezar otro ciclo un nuevo día. En movimiento explorador mi mirada se encuentra en la pared derecha, y a una escala ineludible, con dos caras del tiempo que se enfrentan: la proyección de sombras y luces del sol, con un reloj de pulsera que dejó de marcar la hora un día o noche que ni idea, faltando un cuarto para las doce (dato que me ayuda a parecer exacta en mi relato).
Me miro la muñeca izquierda y veo como se infla y desinfla ritmicamente en en su costado interior, me pregunto a qué hora empezamos a encubrir nuestro latir vital con otra joya, a envolver el punto de sondeo que tenemos (literalmente a la mano) de nuestra frecuencia cardiaca, metronómo de la música que somos y los infinitos ritmos que engendra?
Quitándonos ese reloj, que construimos culturalmente como joya, se nos revela otra; la del cuerpo de luz que habitamos al tiempo con sus sombras, y que se impone majestuoso en su latir vital y finito, a la obsesión de eternidad y control, que tiene lugar en el mismo punto corporal al que la autoridad ajusta a los presos las esposas.
En un pulso con el sol un reloj de pared se quedó, congelado y obsoleto.
En otro pulso, la palabra (y con ella el rol en las parejas) de esposos y de esposas.
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¡Feliz nuevo ciclo, bienvenido al ritmo único de cada corazón, camino del 2025!
Source: http://cantalicia.blogspot.com/2025/01/pulso.html